Un tercio de pacientes con diabetes aparentemente libres de peligro cardiovascular acaban teniendo un infarto

Expertos de la Sociedad Española de Diabetes (SED) y CIBERDEM analizan el impacto del riesgo cardiovascular oculto en el paciente con diabetes, es decir, el riesgo residual que persiste cuando se han modificado los principales factores de riesgo

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El XXX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes se ha celebrado en Sevilla.

Hasta un tercio de pacientes aparentemente libres de peligro cardiovascular acaban teniendo un infarto, según explica el Prof. Josep Ribalta, de la Universidad Rovira i Virgili de Reus (Tarragona), que ha participado en el XXX Congreso de la Sociedad Española de Diabetes (SED), celebrado recientemente en Sevilla.

Según ha expuesto en su conferencia, presentar niveles elevados de colesterol es uno de los principales factores de riesgo para tener un infarto; sin embargo, “más de un 30 % de los infartos ocurren en personas con un colesterol LDL aparentemente normal”. Con el empleo de herramientas analíticas más especializadas se puede percibir, por ejemplo, que las partículas LDL son más numerosas y pequeñas, que sus HDL funcionan de manera menos efectiva y/o que hay unas lipoproteínas (remanentes) que al organismo le cuesta eliminar.

El Prof. Ribalta propone dos líneas de trabajo para identificar estas situaciones de riesgo que escapan a las analíticas de rutina. Por una parte, aconseja la utilización  de metodologías como la resonancia magnética nuclear, “una herramienta útil para detectar la dislipemia diabética de una manera precisa, y con posibilidades de ser aplicada a la clínica”.

Por otro lado, este experto recomienda analizar exhaustivamente otras propiedades de las lipoproteínas (no sólo su concentración) que hagan que a concentraciones normales puedan ser más propensas a depositarse en las arterias. Así, puede resultar muy informativo estudiar su carga eléctrica, las modificaciones postraduccionales de algunas de sus proteínas o los restos de pared bacteriana que arrastran una vez son producidas en el intestino. “Si somos capaces de identificar los parámetros ocultos que ponen de manifiesto este riesgo y si mejoramos nuestro conocimiento sobre qué los causa y cómo modificarlos, estaremos dando pasos importantes para prevenir las consecuencias del riesgo cardiovascular oculto en personas con diabetes”, resume Josep Ribalta. A modo de ejemplo, el profesor de la Universidad Rovira i Virgili indica que la presencia de LDL pequeñas depende en gran medida de los triglicéridos y, por lo tanto, en determinados pacientes el control de los triglicéridos puede ser más importante que el del colesterol.

Factores de riesgo cardiovascular

Otro tema abordado en el Congreso de la SED han sido los patrones alimentarios de base vegetal, que tienen un alto contenido en fibra, potasio y ácidos grasos insaturados, por lo que reducen la expresión de los factores de riesgo cardiovascular. El estudio clínico aleatorizado PREDIMED indica que la adherencia a estos patrones de alimentación confiere un claro beneficio cardiovascular. Por el contrario, “la dieta baja en grasas está actualmente en entredicho por su escaso potencial de protección cardiovascular”, según destaca el Dr. Vicente Pascual Fuster, médico de Familia del Centro Salud Palleter (Castellón).

 

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El cocinero Alberto Chicote participó en una mesa redonda sobre ‘Alimentación y
Diabetes’, en la que presentó recetas cardiosaludables para personas con diabetes.

Este especialista recalca que “el aceite de oliva virgen es la grasa culinaria más eficaz en la prevención de las enfermedades cardiovasculares”. Otros alimentos que deben ser incluidos en un patrón saludable, según recomienda, son “los frutos secos, las legumbres y los cereales integrales; además, el consumo de pescado o marisco al menos tres veces por semana, dos de ellas en forma de pescado azul, reduce el riesgo cardiovascular”. Asimismo, Vicente Pascual Fuster recomienda “primar la utilización de alimentos frescos, en lugar de los procesados, e intentar conservar la cocina tradicional presente en el patrón dietético mediterráneo”.

Los expertos han observado que los hábitos alimentarios en la población española durante las últimas décadas están siendo modificados, y se han separado del patrón alimentario tradicional con la adquisición de costumbres más propias de países anglosajones, circunstancia que se hace más evidente entre la población infantil y juvenil. “Existe un aumento del número de comidas realizadas fuera del hogar o, si se preparan en él, se prima la inmediatez y los platos procesados de preparación rápida, en contraposición con el guiso tradicional que requería más tiempo en su elaboración, pero aportaba, además de una excelente palatabilidad, una mayor riqueza en nutrientes cardiosaludables”, comenta el Dr. Pascual.

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Acerca de Eva Fariña

Soy licenciada en Ciencias de la Información. Me he especializado en contenido de ámbito sanitario, especialmente el que procede y está dirigido al profesional.
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