La Sociedad Española de Cardiología ha presentado su Escuela del Paciente Experto, un proyecto organizado por Mimocardio con el objetivo de formar al paciente en su propia enfermedad.
Almudena Castro, directora de Mimocardio, durante la presentación de la Escuela del Paciente Experto. Foto: SEC.
Entre los principales objetivos de la Escuela del Paciente Experto destacan proporcionar a los pacientes crónicos el apoyo que necesitan para continuar con su vida diaria, ayudar a superar momentos difíciles en cuanto a su situación personal o familiar y lograr que el paciente se responsabilice de su autocuidado.
Los Servicios de Cardiología de los Hospitales ‘Mimoaliados’ seleccionan a los pacientes que consideran óptimos para realizar el programa, teniendo en cuenta la voluntariedad, la capacidad de autocuidado, la ausencia de discapacidades psíquicas, la empatía, el interés por ayudar, la motivación y las habilidades de comunicación. Cuando termine el curso de formación online, la SEC les reconocerá como e-pacientes que serán aptos para orientar, aconsejar y apoyar a quienes sufren una patología del corazón.
Las sesiones de formación en pacientes pasarán por distintas fases de implantación. En primer lugar, se llevará a cabo en pacientes con cardiopatía isquémica, seguidos de los que padecen fibrilación auricular e insuficiencia cardiaca y también se integrarán los pacientes con diabetes.
Entre los profesores de la Escuela del Paciente Experto están Nekane Murga, Esteban López de Sá, Carmen de Pablo, Domingo Marzal, Vicente Arrarte, Regina Dalmau, etc. Foto: SEC.
Según Almudena Castro, directora del proyecto Mimocardio, “la Escuela del Paciente Experto se ha creado con la intención de ofrecer atención tanto al paciente como a sus familiares o cuidadores cuyas enfermedades evolucionan a la cronicidad”. “Además del objetivo primordial de Mimocardio, que es mejorar la comunicación entre el profesional y el paciente, ahora este último tendrá un nuevo punto de apoyo muy cercano que le ayudará a orientar sus costumbres diarias en el cuidado de su enfermedad y en la prevención de una recaída”, ha añadido.
Para hablar de la Escuela del Paciente Experto acudieron a la Casa del Corazón los Dres. Raquel Campuzano, Ignacio Fernández Lozano, Inmaculada Roldán y Domingo Marzal. Foto: SEC.
Los pacientes seleccionados se formarán sobre conocimientos de su propia enfermedad, las pruebas y los tratamientos a los que son sometidos,los problemas psicológicos derivados de la patología cardiovascular, los hábitos saludables a seguir y cómo reincorporarse al mundo laboral tras el alta.
La polución causa o agrava enfermedades cardiovasculares y pulmonares, infartos de miocardio y arritmias, según la AEMA
La contaminación atmosférica supone el mayor riesgo de salud medioambiental en Europa, según los datos presentados por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) en el informe ‘Calidad del aire en Europa-Informe de 2015’. Hasta el 98 por ciento de la población urbana de la Unión Europea respira aire que rebasa los límites de contaminación que marca la Organización Mundial de la Salud.
Las afecciones cardiacas son las principales consecuencias de la contaminación, junto con los problemas respiratorios y el cáncer. En general, la polución reduce la esperanza de vida de las personas, merma su calidad de vida y contribuye a la aparición de enfermedades graves.
El informe de la AEMA ha examinado la exposición de la población europea a la contaminación atmosférica, y ha hecho un retrato de la calidad del aire basándose en los datos de estaciones oficiales de vigilancia repartidas por toda Europa entre los años 2011 y 2013.
Los resultados indican que la mayoría de los habitantes de las ciudades sigue expuesta a unos niveles de contaminantes atmosféricos que la Organización Mundial de la Salud considera peligrosos. Los más frecuentes son las partículas en suspensión, el ozono troposférico (O3) y el dióxido de nitrógeno (NO2).
Los cálculos del impacto sobre la salud de la exposición a largo plazo a partículas en suspensión muestran que este contaminante fue responsable de 432.000 muertes prematuras en Europa en 2012, una cifra similar a la estimada en años anteriores. Dichas partículas pueden causar o agravar enfermedades cardiovasculares y pulmonares, infartos de miocardio y arritmias. El impacto estimado de la exposición a NO2 y O3 estuvo en torno a 75.000 y 17.000 muertes, prematuras respectivamente.
La polución, además, tiene “un considerable impacto económico al aumentar los costes médicos y reducir la productividad por los días de trabajo que se pierden en todos los sectores”,según ha afirmado Hans Bruyninckx, director ejecutivo de la AEMA.
Algunos contaminantes, como el ozono, provocan problemas a la vegetación y disminuyen el rendimiento de los cultivos. Entre los países más afectados, la AEMA ha destacado a Italia, los Balcanes occidentales y España.
Las nuevas conclusiones del estudio PARTNER han sido presentadas en el I Curso Coronario y Estructural que se celebra en Barcelona
La posible degeneración con el tiempo de las válvulas aórticas biológicas que se implantan por vía transcatéter (TAVI) era una duda que existía cuando se comenzó a utilizar esta técnica como alternativa a la cirugía convencional de recambio valvular en pacientes con estenosis aórtica grave no operables o que presentan un elevado riesgo quirúrgico. La experiencia a cinco años ha demostrado que la válvula no sufre ninguna alteración estructural ni funcional, como se ha destacado en en el I Curso Coronario y Estructural (CSC 2015) que se celebra en Barcelona.
Los seis directores de CSC 2015: Ángel Cequier, director del Área de Cardiología del Hospital Universitario de Bellvitge de Barcelona; Manel Sabaté, jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Clínic de Barcelona; Antonio Serra, jefe de Cardiología Intervencionista del Servicio de Cardiología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona; Carlos Macaya, jefe del Departamento de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid; Javier Goicolea, jefe de la Unidad de Hemodinámica del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, y Andrés Íñiguez, director del Área de Cardiología del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo y presidente de la Sociedad Española de Cardiología.
Javier Goicolea, uno de los directores del curso y jefe de la Unidad de Hemodinámica del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, ha explicado que “todas las válvulas biológicas están expuestas a degeneración, calcificación y pequeñas roturas, pero se tenía la impresión de que las válvulas transcatéter podrían degenerar antes porque al introducirlas hay que comprimirlas, y esa compresión podría dañarlas y hacer que su durabilidad fuera menor”. Sin embargo, tras un seguimiento de cinco años de los pacientes del Estudio PARTNER, que fue el primero que demostró la utilidad de estas válvulas, se ha demostrado que la degeneración de la válvula no es un problema, al menos durante esos primeros cinco años.
En este sentido, Ángel Cequier, otro de los directores del CSC 2015 y director del área de Cardiología del Hospital Universitario de Bellvitge de Barcelona, ha destacado que los nuevos resultados del estudio PARTNER demuestran que “en grupos de alto riesgo quirúrgico, la implantación valvular transcatéter TAVI da exactamente la misma protección pronóstica que el recambio valvular quirúrgico, con menos comorbilidades en relación al procedimiento y con el dato adicional del mantenimiento del funcionalismo de la válvula a cinco años”. Asimismo, este experto destaca que, “hay dos estudios que dan la impresión de que el área valvular es un poco mejor cuando analizamos pacientes con TAVI, frente a los que se han implantado mediante cirugía”.
En los resultados a cinco años también se ha demostrado de forma clara que TAVI prolonga la supervivencia, en comparación con el tratamiento médico de aquellos casos que no pueden optar a la cirugía. Así, en un tipo de población con estenosis aórtica grave no candidata a recambio valvular que solo se maneja con tratamiento farmacológico, el pronóstico es muy negativo, pues a los cinco años el 90 por ciento de los casos había fallecido. “Sin embargo, la supervivencia de estos pacientes se reduce en valores absolutos un 21 por ciento, es decir, si en ellos se practica la TAVI, la mortalidad es de alrededor del 70 por ciento, y de esta cifra, muchos de los casos tienen que ver con las comorbilidades del paciente, no propiamente con la funcionalidad de la válvula”, ha añadido el Dr. Cequier.
Extensión de TAVI a pacientes de menor riesgo
Además de consolidar su eficacia en los casos más graves, Andrés Íñiguez, director del CSC 2015 y responsable del Área de Cardiología del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo, ha destacado que “el avance del uso de TAVI parece imparable, sobre todo ahora que se está demostrando que en pacientes de menor riesgo quirúrgico se puede utilizar con resultados equivalentes e incluso mejores, como ha sido puesto de manifiesto con el Registro CoreValve en USA, en el que se ha obtenido una tasa de supervivencia a un año del 81 por ciento con cirugía convencional y del 86 por cientocon TAVI”.
El presidente de la Sociedad Española de Cardiología también ha resaltado los datos que revela el Estudio NOTION, que aleatorizó a 280 pacientes con estenosis aórtica severa sintomática de una media de 79 años pero con bajo riesgo quirúrgico (STS<4 %), comparando la eficacia y seguridad de TAVI con la válvula Corevalve frente a cirugía de recambio valvular, los resultados a un año no demuestran diferencias significativas en lo referente a la mortalidad por cualquier causa, que fue del 11,3 por ciento en la rama de TAVI, frente al 15,7 por ciento de la cirugía. Además, los del grupo TAVI presentaron menor tasa de hemorragia (11,3 frente a 20,9 por ciento) o de lesión renal (0,7 vs. 6,7 por ciento) que los operados mediante cirugía convencional.
Antonio Serra.
Según Antonio Serra, otro de los directores del Curso y jefe de Cardiología Intervencionista del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, ha señalado que “este es el primer estudio aleatorizado que demuestra que TAVI es incluso más eficaz que la cirugía en pacientes de riesgo intermedio-bajo. Por tanto, abre la puerta a realizar ensayos más amplios, de cara a replantear la indicación de la TAVI a estos casos de riesgo más bajo del que contemplan las guías de práctica clínica actuales”.
A pesar de las evidencias sobre su eficacia y seguridad, la implantación de TAVI en España es entre dos y tres veces inferior a la de otros países europeos, debido a su elevado coste, según ha comentado Ignacio Ferreira, director de la Unidad de Epidemiología del Servicio de Cardiología del Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona, y nuevo editor jefe de Revista Española de Cardiología: “La relación coste-efectividad con respecto al tratamiento médico está por debajo del umbral de aceptabilidad de inversión en una nueva tecnología respecto a su potencial beneficio en toda Europa”.
Mitraclip, antesala de las válvulas percutáneas mitrales
El tratamiento de la insuficiencia mitral con la válvula Mitraclip ha experimentado un crecimiento notable en el último año, con más de 25.000 implantes en el mundo. Como indica el Dr. Serra, “este avance aporta una solución a muchos pacientes de alto riesgo quirúrgico que no eran operables hasta ahora y carecían de alternativas, y es la puerta que nos lleva hasta las válvulas mitrales percutáneas, que ya se han empezado a implantar en el mundo y que calculamos que para 2016 ya estarán en España”.
El 18 de noviembre se celebra el Día del Paciente Anticoagulado
Con motivo del Día Nacional del Paciente Anticoagulado, que se celebra el 18 de noviembre, profesionales sanitarios y asociaciones de pacientes han reclamado mejorar el acceso a los nuevos tratamientos anticoagulantes orales (NACO), cuyo empleo en España está por debajo de la media europea. Además, han recordado las grandes diferencias que existen entre comunidades autónomas. Se calcula que en España hay unos 800.000 pacientes que necesitan anticoagulación, de los que cerca de 120.000 no reciben el tratamiento adecuado.
Para conmemorar este día, la Federación Española de Asociaciones de Anticoagulados (FEASAN) ha presentado la campaña‘Con responsabilidad y compromiso ganamos en salud’, que pretende mejorar el control de la anticoagulación por medio de la implicación de todas las personas involucradas, incluyendo al propio paciente, a los médicos que los atienden, y a políticos y gestores sanitarios. Además, FEASAN ha inaugurado la exposición fotográfica‘Vivimos Anticoagulados’, en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, que muestra el día a día de los pacientes que toman esta medicación.
Luciano Arochena, presidente de FEASAN, ha afirmado que “el primer responsable de su salud debe ser el propio paciente, que debe cumplir al cien por cien el tratamiento y seguir las recomendaciones de su médico. Si el paciente está comprometido, puede evitar complicaciones sanitarias asociadas a una mala adherencia al tratamiento o a hábitos poco saludables”.
José María Lobos, coordinador del Grupo de Trabajo Cardiovascular de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), ha recordado la necesidad de “transmitirle bien al paciente qué supone estar anticoagulado, cuáles son las ventajas e inconvenientes y por qué está indicado en su caso. En este aspecto, la Enfermería también tiene un papel crucial”.
Dicho IPT establece que aproximadamente un 30 por ciento de los pacientes que requieren anticoagulación son susceptibles de recibir NACO. Los especialistas alertan de que estos criterios no se cumplen en todas las comunidades autónomas, sino que las cifras de prescripción que actualmente se manejan en España se encontrarían en torno al 15-17 por ciento de media. Las cifras por autonomías pueden variar desde un 5 a un 30 por ciento.
La Sección de Cardiología Geriátrica de la SEC publica en ‘Heart Rythm’ los resultados del artículo ‘4C: Caracterización Científica del Corazón del Centenario’
El Dr. Antonio Bayés de Luna comenzó a estudiar en los años 70 el síndrome que lleva su nombre.
Investigadores de la Sección de Cardiología Geriátrica de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) han publicado un estudio que confirma la existencia del síndrome de Bayés, una alteración del electrocardiograma que indica una situación de prearritmia asociada a un mayor riesgo de infarto cerebral y demencia.
La nueva patología recibe su nombre del cardiólogo español Antonio Bayés de Luna, que comenzó a investigarla en los años 70. Se caracteriza por un bloqueo interauricular, que es un trastorno de conducción eléctrico entre las dos aurículas. Los nuevos datos apuntan a que esta es una situación previa a la fibrilación auricular.
El estudio ‘4C: Caracterización Científica del Corazón del Centenario’, realizado por la Sección de Cardiología Geriátrica, se basa en la comparación de datos de pacientes centenarios con septuagenarios del registro Hermex, y demuestra “una clara relación con la edad en la prevalencia de esta nueva enfermedad”, según ha informado la SEC.
Manuel Martínez Sellés, coordinador del estudio y presidente saliente de la Sección de Cardiología Geriátrica, ha explicado que el nuevo síndrome “se diagnostica fácilmente con un sencillo electrocardiograma. Hay que fijarse en la onda P, el reflejo de la actividad auricular, una parte del electrocardiograma a la que frecuentemente se le presta poca atención”.
La novedad de los datos actuales, a partir del estudio en el que han participado 80 centenarios y 269 septuagenarios como grupo control, radica en la demostración de que se trata de una situación de prearritmia, ya que los individuos que la presentan tienen más extrasistolia y pueden acabar padeciendo fibrilación auricular.
Manuel Martínez-Sellés, expresidente de la Sección de Cardiología Geriátrica de la SEC.
En el estudio se observa que la prevalencia de bloqueo interauricular fue del 26 por ciento en los centenarios, frente al 8 por ciento en los septuagenarios, y la frecuencia de fibrilación auricular del 25 frente al 10 por ciento. Asimismo, el síndrome de Bayés está asociado a un mayor riesgo de infarto cerebral y demencia, debido a una probable relación con la liberación de trombos originados en la aurícula izquierda.
“El bloqueo interauricular posiblemente esté relacionado con el proceso de fibrosis de la aurícula, una degeneración frecuente en personas de edad avanzada”, ha indicado.
Los promotores de esta investigación están analizando la posible relación de este nuevo síndrome con la insuficiencia cardiaca. “Estamos convencidos de que los enfermos con esta alteración de bloqueo interauricular, sobre todo los que lo tienen en su forma más completa o avanzada, posiblemente se beneficien de un tratamiento antiarrítmico y/o anticoagulante para prevenir el infarto cerebral y la demencia”, ha destacado el Dr. Martínez-Sellés.
Un estudio presentado en el Congreso de las Enfermedades Cardiovasculares de Bilbao desmiente que los fumadores tengan mejor pronóstico
José Ramón González-Juanatey, jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela. Foto: Ideaymedia.
La denominada ‘paradoja del tabaquismo’ no existe, no es cierto que tengan mejor pronóstico los pacientes fumadores después de un infarto agudo de miocardio (IAM).
Es la principal conclusión de un estudio realizado por el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, y en el que ha participado su jefe de Servicio, José Ramón González-Juanatey.
“Cuando se utiliza un análisis estadístico que uniformiza el riesgo de los pacientes en base a otros factores, no observamos que existan diferencias entre pacientes fumadores y no fumadores”, ha indicado el ya expresidente de la Sociedad Española de Cardiología, quien ha presentado el estudio precisamente en el Congreso de las Enfermedades Cardiovasculares que se celebra en Bilbao.
“Esta constatación es muy importante, porque existía una falsa relajación, en tanto en cuanto el fumador tenía infartos menos graves o con pronóstico no tan malo”.
La ‘paradoja del tabaquismo’ apareció después de que algunas investigaciones apuntasen a una menor tasa de mortalidad en pacientes fumadores con IAM, respecto a aquellos sin hábito tabáquico. Según explica el Dr. González-Juanatey, “se había especulado con el mejor pronóstico de estos pacientes fumadores, que podría deberse a que eran más jóvenes y a que presentaban factores de riesgo menores y por tanto podían recibir tratamientos más agresivos”.
Para comprobar si había diferencias en los resultados dependiendo del tipo de análisis de datos, el equipo de Santiago realizó, por un lado, un estudio retrospectivo a partir de una cohorte de 4.420 pacientes con diagnóstico de infarto entre 2004 y 2011, basado en el estudio multivariante. Y además, para precisar lo máximo posible si realmente existe un beneficio residual de supervivencia para los fumadores tras el IAM, se llevó a cabo un análisis estadístico complejo llamado propensity-matched, es decir, se identificaron dos grupos con características clínicas muy similares, que solo se diferenciaban en si eran fumadores o no. En concreto, elaboraron dos grupos de 877 pacientes emparejados según la presencia o no de tabaquismo.
En el primer análisis, entre los 4.420 pacientes de la cohorte, los fumadores eran más jóvenes, con menor tasa de hipertensión arterial, diabetes, dislipemia o insuficiencia renal crónica. Los fumadores sufrieron más infartos con elevación del ST, pero de mejor pronóstico que los no fumadores; y fueron sometidos a un mayor número de intervenciones coronarias percutáneas, así como una tasa mayor de tratamiento médico óptimo.
Durante el seguimiento inicial, casi el 30 % de los pacientes fallecieron, pero los fumadores presentaron una tasa menor de mortalidad (12,3 % frente a 31,1 %). Ahora bien, cuando se realizó el ajuste exhaustivo propensity-matched, en la cohorte de 877 pacientes, no se encontraron diferencias en la mortalidad entre fumadores y no fumadores (16,1 % vs 16,5 %).
El documento de consenso ha sido presentado en el Congreso de las Enfermedades Cardiovasculares #SEC15, que se celebra en Bilbao
La Sociedad Española de Cardiología (SEC) ha presentado en su congreso de Bilbao el documento de consenso INCARDIO, que establece indicadores de calidad en torno a los recursos y los objetivos de mortalidad que todos los hospitales deben alcanzar para mejorar los resultados en Cardiología y Cirugía Cardiaca.
Andrés Íñiguez, presidente electo de la SEC y jefe de Servicio de Cardiología del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo; José Ramón González-Juanatey, presidente de la SEC y jefe de Servicio de Cardiología del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago; Lina Badimón, vicepresidenta de la SEC, presidenta del Comité Científico y Organizador del Congreso y directora del Instituto Catalán de las Ciencias Cardiovasculares, y José Luis López-Sendón, primer firmante de INCARDIO y jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Paz de Madrid. Foto: Sociedad Española de Cardiología.
En opinión del Dr. López-Sendón, “solo midiendo los resultados en salud se logra mejorar la calidad de la asistencia, y este proyecto establece unos estándares de referencia para que cada hospital pueda evaluar su situación y mejorar la calidad de sus actuaciones médicas”.
Se trata de una iniciativa de la SEC y la Sociedad Española de Cirugía Torácica-Cardiovascular (SECTCV), centrada en ocho áreas principales: cardiología clínica, imagen cardiaca, cuados cardiacos agudos, cardiología intervencionista, electrofisiología y arritmias, insuficiencia cardiaca, rehabilitación cardiaca y cirugía cardiaca (en concreto mortalidad de la primera cirugía de sustitución valvular, aórtica o mitral, y mortalidad de la primera cirugía de bypass).
El objetivo es que todos los hospitales españoles tengan como referencia para identificar sus oportunidades de mejora una serie de indicadores, entre los que destacan:
– Debe haber Unidades de Críticos Cardiológicos con responsabilidad directa de cardiólogos en hospitales con un área mayor de 300.000 habitantes, así como cardiólogos presentes las 24 horas los 365 días del año.
– Se propone que haya programas de angioplastia primaria para hospitales con áreas mayores de 300.000 habitantes que estén alejados de otros hospitales con un programa ya establecido.
– El volumen de cirugías cardiacas mayores por hospital debe ser superior a 500 al año, y más de 70 al año por cirujano.
– El número de angioplastias mínimo por hospital debería ser de 400 por año, y más de 75 por año por operador. En cuanto a angioplastias primarias (el tratamiento de reperfusión de elección en el infarto agudo de miocardio), más de 100 al año.
– Los hospitales con un área de más de 300.000 habitantes deberían disponer de un proceso organizado de rehabilitación cardiaca multidisciplinar.
– La tasa de mortalidad en infarto agudo de miocardio con elevación de ST debería ser inferior al 5 %, excluyendo a los que llegan con shock cardiogénico; en síndrome coronario agudo sin elevación del segmento ST, la recomendación es tasa de mortalidad es inferior al 3 %, y en la implantación percutánea de prótesis aórticas, inferior al 6 %.
El Dr. José Luis López-Sendón ha analizado el efecto que el estrés y el impacto emocional causado por el cáncer provocan en el sistema cardiovascular, en esta segunda parte de la entrevista concedida a Cuaderno de Cardiología (Puede consultar aquí la primera parte). Además, el jefe de Servicio de Cardiología del Hospital La Paz de Madrid ha explicado cómo funciona Cardiotox, una iniciativa formada por un grupo de hospitales que coordina los servicios de Oncología y Cardiología.
José Luis López-Sendón, jefe de Servicio del Hospital La Paz de Madrid.
Fotos y vídeos: Ideaymedia
¿El impacto emocional que provoca el cáncer también afecta al sistema cardiovascular?
Sí, porque el estrés es un factor de riesgo cardiovascular (CV) inequívoco. Y las personas que duermen menos de las 7-8 horas recomendadas tienen más enfermedades cardiovasculares. El estrés se asocia con la liberación de catecolaminas, sustancias vasoconstrictoras que tienen un efecto tóxico. Además, tenemos la evidencia de que la gente joven que ha sobrevivido al cáncer tiene en edad adulta entre 15 y 20 veces más posibilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular que otra persona no afectada. En estos casos podría influir no solo el estrés, sino también la memoria del efecto tóxico de los fármacos que se utilizaron, los factores de riesgo comunes, etc. No hay publicaciones científicas que lo corroboren, pero a mí no me cabe ninguna duda.
El cáncer y las enfermedades cardiovasculares se han convertido en patologías curables y crónicas. En la supervivencia interviene el grupo de profesionales sanitarios y métodos de diagnóstico y tratamiento, pero también se necesita la colaboración del enfermo: prevenir los factores de riesgo, seguir las instrucciones de los médicos y, en definitiva, cuidarse.
¿Cómo funciona la Unidad de Onco-Cardiología de La Paz?
En el Hospital La Paz identificamos hace años la necesidad de trabajar en equipo y creamos una Unidad de Onco-Cardiología que está funcionando en plan efectivo con protocolos. Probablemente, es una de las pioneras, desde luego en España y probablemente en Europa y el mundo.
Quizás no le hemos dado el bombo y platillo suficiente, pero surgió como respuesta a un problema, a una necesidad de la práctica diaria. Este grupo, que está muy bien compenetrado, está formado por oncólogos, hematooncólogos, cardiólogos, radiólogos, especialistas en Farmacia Hospitalaria, etc.; en definitiva, la gente que está relacionada con el cáncer y con su seguimiento a largo plazo.
El grupo está muy consolidado y siempre hay cosas por mejorar y por aprender. Es una especialidad nueva que está en evolución. Además, hemos agrupado en torno a nosotros para estudiar los problemas relacionados con la cardiotoxicidad a un grupo de 20 hospitales que estamos colaborando en investigación de nuevos métodos, nuevas estrategias de identificación del riesgo de toxicidad cardiovascular en enfermos con cáncer tratados con quimioterapia.
También estamos investigando nuevos métodos de diagnóstico que sean más efectivos y que molesten lo menos posible al enfermo, no solo porque sean tratamientos que no sean cruentos, sino porque no haya que repetirlos excesivamente. Son pacientes a los que agobiamos mucho con pruebas.
¿Qué patologías cardiovasculares son más frecuentes en el paciente oncológico?
La insuficiencia cardiaca (IC) es la patología clásica que tiene el paciente oncológico. La más frecuente era la cardiotoxicidad por antraciclinas que se empleaba sobre todo en el cáncer de mama y que producía IC. El diagnóstico lo hacíamos años después, cuando ya había muchos datos y manifestaciones clínicas. Y este tipo de IC era muy difícil de curar con las medicinas que teníamos.
Actualmente, en primer lugar, disponemos de antraciclinas mejores con mucha menos cardiotoxicidad. En segundo lugar, si identificas el problema cardiaco antes y lo tratas, no tienes que suspender el tratamiento. Es un gran avance.
¿Cómo ha evolucionado el paciente onco-cardiológico en los últimos años?
Un paciente con una miocardiopatía con insuficiencia cardiaca por antraciclinas hace 10 años cuando se hacía el diagnóstico era una persona desahuciada desde el punto de vista cardiológico. Sin embargo, hoy vemos que cuando aparece una alteración de la función ventricular precoz no tenemos que suspender el tratamiento oncológico.
Otros fármacos también producen arritmias. En general, algunos medicamentos alteran ligeramente los factores de riesgo como el colesterol, la glucemia, la tensión arterial. En algunos pacientes estos cambios leves pueden ser devastadores.
Por otra parte, debemos cambiar de mentalidad y dejar de ser condescendientes a medio y largo plazo con los pacientes oncológicos. Tenemos que controlar los factores de riesgo CV de estos enfermos.
¿Qué beneficios supone para el paciente detectar con antelación un problema cardiovascular?
Desde el proyecto Cardiotox estamos haciendo varios estudios de investigación clínica para ver cómo se puede detectar el enfermo que tiene más riesgo. Seguramente hay algunos factores que se relacionan que indican que hay más probabilidades de sufrir un problema.
También estamos realizando un estudio para conocer cómo varía el pronóstico de las enfermedades oncológicas cuando tienen cardiotoxicidad, basado en la observación de la experiencia. Se trata de un estudio de seguimiento observacional.
¿Qué ventajas supone el trabajo en equipo?
La cardiotoxicidad se conoce desde hace tiempo. La novedad es que estamos empezando a trabajar en equipo con los oncólogos, una innovación en estrategia que proporciona un beneficio al enfermo. Cardiotox está investigando el impacto que puede tener esa estrategia en la salud de la población y de los pacientes con cáncer.
El Hospital La Paz ha creado la unidad de Onco-Cardiología. ¿Este modelo es factible en centros hospitalarios más pequeños?
En los hospitales pequeños, en principio, la colaboración es más fácil. El programa de Onco-Cardiología es un concepto pionero y supone dedicar unos recursos humanos, sobre todo, para hacer las pruebas necesarias. Todavía tiene que demostrarse su eficacia, publicarse, comprobar que en otros sitios también obtiene buenos resultados. Estoy orgulloso de que La Paz sea uno de los hospitales pioneros.
El Dr. José Luis López-Sendón, en su despacho del Hospital La Paz de Madrid.
Fotos y vídeos: Ideaymedia
El cáncer es un factor de riesgo cardiovascular y, además, la cardiotoxicidad que provoca su tratamiento es una de las asignaturas pendientes de la Cardiología. Así opina el Dr. José Luis López Sendón, jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Paz de Madrid. En esta primera parte de la entrevista concedida a Cuaderno de Cardiología, analiza los objetivos de CardioTox, un colectivo formado por especialistas en Cardiología, Oncología y Hematología de más de 20 hospitales españoles. «Cardiólogos y oncólogos debemos trabajar en equipo», ha defendido.
¿Cuál es el papel del cardiólogo ante la toxicidad cardiovascular secundaria a fármacos que se emplean en quimioterapia para curar el cáncer?
Los tratamientos modernos del cáncer consiguen que el enfermo viva mucho más tiempo y con una mayor calidad de vida, pero, a cambio, hacen que aparezcan más enfermedades cardiovasculares. Muchos fármacos que se utilizan en quimioterapia tienen efectos secundarios cardiológicos. Además, probablemente el cáncer en sí mismo es un factor de riesgo cardiovascular, aunque todavía no sabemos muy bien por qué.
Las personas que han tenido un cáncer en edad joven, después tienen hasta 20 veces más posibilidades de sufrir insuficiencia cardiaca o cardiopatía isquémica. Además, la quimioterapia produce complicaciones cardiovasculares. La quimioterapia mata células, lo que perjudica al corazón. El cáncer es una asignatura pendiente de la Cardiología, que está teniendo un desarrollo cada vez mayor dentro y fuera de España.
¿Qué es CardioTox?
En España se ha creado un grupo multidisciplinar, llamado CardioTox, formado por cardiólogos, oncólogos y hematooncólogos de más de 20 hospitales. El objetivo es estudiar mejor la cardiotoxicidad y delimitar la forma de diagnóstico y seguimiento de los enfermos con cáncer que reciben quimioterapia.
El cáncer y las enfermedades cardiovasculares ya se han convertido en muchos casos en patologías crónicas.
Hasta hace muy poco el cáncer y las enfermedades del corazón eran consideradas muy graves por su alta mortalidad y por las consecuencias de sus secuelas. Actualmente, el cáncer y la cardiopatía isquémica se han convertido en enfermedades crónicas, y las dos son muy frecuentes, por lo que muchas veces coinciden.
Además, hay otra relación entre las dos enfermedades. En el cáncer hay muchos factores de riesgo que son comunes con las enfermedades cardiovasculares, como por ejemplo el tabaco. Prácticamente uno no tiene un cáncer de pulmón si no fuma. Y también con algunas excepciones, pero uno no tiene un infarto si no fuma. Es un factor de riesgo común, lo mismo que la alimentación y otras causas.
¿Cuáles son los riesgos de los tratamientos oncológicos?
Los fármacos para el cáncer son muy efectivos, controlan la enfermedad y matan células cancerígenas, pero también pueden dañar otras células sanas. Estas medicaciones no son inocuas y, en algunos casos, tienen toxicidad cardiovascular. Los tratamientos más modernos van reduciendo esa toxicidad, pero siempre hay cierto riesgo y debemos mantener la vigilancia.
Por otra parte, el cáncer tiene otra característica, y es que se le da una prioridad absoluta a su diagnóstico y tratamiento, mientras que se olvidan un poco los factores relacionados, como las enfermedades cardiovasculares. Los médicos hemos bajado un poco la guardia respecto a la prevención en los pacientes con cáncer.
¿A qué pacientes afecta más?
Las personas muy jóvenes que han sufrido algún tipo de cáncer, en la edad adulta tienen entre 10 y 20 veces más posibilidades de padecer enfermedades cardiovasculares que el resto de adultos. En parte se debe a la medicación, y en parte es porque hay factores de riesgo comunes. También hay un poco de negligencia o condescendencia con la persona que ha sufrido un cáncer, porque es tan duro el trance por el que pasan que nos cuesta decirles también que, además, dejen el tabaco y mantengan unos hábitos saludables.
¿Qué supone para el paciente la identificación precoz de la cardiotoxicidad?
Muchos tratamientos del cáncer pueden ser cardiotóxicos, pero si la cardiotoxicidad se identifica en una fase muy precoz, entonces el tratamiento es muy sencillo y muy eficaz. Hemos aprendido que hay muchos tratamientos de fármacos anticancerígenos que antes se suspendían cuando aparecía cardiotoxicidad. Si esta identificación es precoz y se trata correctamente desde el principio no hace falta suspender el tratamiento de cáncer.
Son dos especialidades que se complementan de forma ideal en lo que tiene que ser un trabajo en equipo, con distribución de funciones. Tanto en España como en otros países se habla de la necesidad de desarrollar equipos o unidades de trabajo entre cardiólogos y oncólogos.
La Federación Española de Asociaciones de Anticoagulados (FEASAN) reclama una medicina más personalizada adaptada a cada perfil clínico
La Federación Española de Asociaciones de Anticoagulados (FEASAN) ha reunido a cardiólogos, hematólogos, neurólogos, médicos de Atención Primaria, enfermeros, representantes de la Administración y asociaciones de pacientes para acordar una estrategia sociosanitaria que consiga reducir el porcentaje de 40 por ciento de pacientes anticoagulados que están mal controlados. Según Luciano Arochena, presidente de FEASAN, en España unas 800.000 personas toman un tratamiento anticoagulante y casi la mitad no consigue un control óptimo de su INR (International Normalized Ratio).
Por su parte, Ángel Moya, cardiólogo del Hospital Universitario Vall D´Hebron de Barcelona y coordinador de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), ha hablado de los nuevos tratamientos: “Los anticoagulantes clásicos (antivitamina K o AVK), son fármacos difíciles de controlar. Recientes estudios de distintas sociedades científicas muestran que el control no es óptimo, no solo en España, sino en el resto de países. Este es el motivo por el que se han buscado otras alternativas”.
Los nuevos anticoagulantes orales (NACO) apenas llegan al 10 por ciento de los pacientes que necesitan tratamiento, a pesar de la evidencia de su eficacia en la práctica clínica. El Dr. Moya ha destacado que, “aunque los NACO no requieran controles, es importante mantener la adherencia al tratamiento y saber manejar bien a los pacientes”.
FEASAN presentará ante el Ministerio de Sanidad y los grupos parlamentarios las propuestas que se han recogido en la jornada ‘Diálogos sobre Anticoagulación. Construyendo juntos un futuro mejor’, y que podrían resumirse en estos 12 puntos:
El paciente anticoagulado necesita una atención más personalizada y adaptada a su perfil clínico.
Es necesario realizar screenings de marcadores o indicadores ya identificados que permitan identificar a priori aquellos pacientes en los que se prevé un mal control: hábito tabáquico, consumo de otros fármacos, comorbilidades, etc.
Deben crearse unidades multidisciplinares de tratamiento antitrombótico.
El paciente debe ser el principal responsable de su salud. Es imprescindible implicarle en su tratamiento y realizar registros sobre sus complicaciones.
Fomento del autocontrol por parte del paciente. Este método es fiable y aporta muchas ventajas al enfermo. Además, también descongestiona las consultas, ya que el paciente no tiene que acudir cada mes a controlarse a su centro de salud, puesto que dispone de un aparato en su casa. En cualquier caso, el autocontrol debe ser dirigido y revisado por los profesionales sanitarios.
Debe reforzarse el papel de la Enfermería en relación con el autocuidado del paciente. Estos profesionales deben liderar el proceso de información y formación de los enfermos, sus familiares y personas allegadas.
Las asociaciones de pacientes también ocupan un lugar destacado en el proceso de concienciación del paciente activo como principal responsable del cuidado de su salud.
Es necesario realizar más estudios piloto en todas las CCAA para incorporar el autocontrol de manera progresiva.
Los profesionales sanitarios y los representantes de los pacientes solicitan que se eviten las barreras de prescripción de los nuevos anticoagulantes orales.
Los médicos de todas las especialidades implicadas en la anticoagulación deben de estar preparados para prescribir las nuevas terapias.
La cartera de servicios de Atención Primaria debe incluir un seguimiento a los pacientes tratados con los anticoagulantes nuevos, al igual que ocurre con los clásicos.
La Red de Agencias de Evaluación de Tecnología Sanitaria, así como todos los agentes involucrados, deben trabajar para unificar costes (riesgo compartido).